No lavar la carne antes de cocinarla: Evita la contaminación cruzada en tu cocina

En la cocina, hay muchos mitos y tradiciones que se transmiten de generación en generación, algunos de los cuales pueden ser perjudiciales sin que siquiera lo sepamos. Uno de los errores más comunes es lavar la carne cruda, ya sea pollo, res o cerdo, antes de cocinarla. Muchas personas creen que al lavar la carne están eliminando bacterias o impurezas que podrían afectar su salud, pero en realidad, este hábito puede hacer más daño que bien.

Lavar las carnes crudas puede parecer una buena práctica de higiene, pero la ciencia ha demostrado que hacerlo aumenta el riesgo de contaminación cruzada, es decir, la propagación de bacterias peligrosas en tu cocina. Si alguna vez has lavado carne bajo el grifo, podrías estar esparciendo bacterias sobre las superficies cercanas, los utensilios, e incluso otros alimentos. A continuación, exploraremos por qué este hábito es peligroso y cómo cocinar de manera segura sin necesidad de lavar la carne.

¿Por qué las personas lavan la carne?

El acto de lavar la carne antes de cocinarla puede estar arraigado en mitos y creencias culturales que sugieren que esta acción elimina las bacterias y la suciedad visible. Algunos creen que, al enjuagar la carne, se deshacen de residuos indeseables, como sangre, restos de envoltorios o simplemente cualquier «impureza» que pudiera estar presente. También hay quienes creen que lavar el pollo, en particular, ayuda a quitar el «mal olor» o el «limón», un truco casero que muchos practican.

Sin embargo, la mayoría de estas creencias no tienen base científica y se basan más en tradiciones familiares que en prácticas de seguridad alimentaria. Lo que muchas personas no saben es que, en lugar de limpiar la carne, están aumentando el riesgo de contaminación bacteriana en su cocina y poniendo en peligro su salud y la de su familia.

El peligro de la contaminación cruzada

El principal riesgo asociado con lavar la carne cruda es la contaminación cruzada. Las carnes, especialmente las aves como el pollo, pueden estar contaminadas con bacterias patógenas como Salmonella o Campylobacter. Estas bacterias no son visibles a simple vista, pero pueden causar intoxicaciones alimentarias graves si se ingieren.

Cuando lavas la carne bajo el grifo, las salpicaduras de agua pueden esparcir estas bacterias por toda la cocina. Las gotas de agua contaminada pueden llegar a las encimeras, el fregadero, los utensilios, los paños de cocina y otros alimentos cercanos. Estas superficies pueden luego entrar en contacto con otros alimentos que no van a ser cocinados, como las verduras para ensaladas o las frutas, propagando las bacterias y aumentando el riesgo de enfermarse.

Un estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) descubrió que hasta el 60% de las personas que lavan carne contaminan otros alimentos y superficies cercanas. Esto sucede porque las bacterias pueden viajar a través de las gotas de agua que se salpican durante el lavado, llegando a lugares inesperados como el borde del fregadero, el grifo o los utensilios de cocina.

El proceso de cocción es suficiente

La buena noticia es que lavar la carne no es necesario para eliminar bacterias. El calor de la cocción es el método más efectivo y seguro para matar cualquier microorganismo que pueda estar presente en la carne cruda. Al cocinar a temperaturas adecuadas, las bacterias como Salmonella y Campylobacter son destruidas, lo que hace innecesario lavar la carne previamente.

Para asegurarte de que estás cocinando la carne a la temperatura correcta, utiliza un termómetro de cocina. A continuación, te indicamos las temperaturas internas seguras recomendadas por las autoridades de salud:

  • Pollo y pavo (tanto entero como en piezas): 74°C (165°F)
  • Carne de res, cerdo, ternera y cordero (molida): 71°C (160°F)
  • Carnes de res, cerdo y cordero (filetes, chuletas y asados): 63°C (145°F) y dejar reposar 3 minutos antes de cortar

Estas temperaturas son suficientes para eliminar cualquier bacteria peligrosa y garantizar que la carne sea segura para el consumo.

¿Cómo manipular la carne cruda de manera segura?

Aunque no debes lavar la carne antes de cocinarla, es importante seguir algunas prácticas de seguridad para manipular los alimentos de forma correcta y prevenir la contaminación cruzada. Aquí te dejamos algunos consejos clave:

  1. Lava tus manos: Antes y después de manipular carne cruda, lava bien tus manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Esto ayudará a prevenir la transferencia de bacterias a otros alimentos o superficies.
  2. Usa tablas de cortar separadas: Designa una tabla de cortar para la carne cruda y otra para frutas, verduras o alimentos que no van a ser cocinados. Esto minimizará el riesgo de contaminación cruzada.
  3. Limpia y desinfecta las superficies: Después de manipular carne cruda, limpia y desinfecta todas las superficies que hayan estado en contacto con ella, incluyendo la encimera, los utensilios y el fregadero. Utiliza una solución desinfectante o una mezcla de agua y lejía diluida.
  4. No reutilices utensilios sin lavarlos: Asegúrate de lavar bien los cuchillos, tenedores o cualquier otro utensilio que hayas usado para manipular carne cruda antes de utilizarlos en otros alimentos.

Conclusión

Lavar la carne antes de cocinarla es un hábito que muchas personas siguen pensando que es una buena práctica de higiene. Sin embargo, la realidad es que este proceso puede ser contraproducente, ya que aumenta el riesgo de contaminación cruzada y, por lo tanto, de enfermedades alimentarias. La mejor manera de garantizar que la carne sea segura para consumir es cocinarla a la temperatura adecuada, lo que destruirá cualquier bacteria dañina. Al seguir las pautas correctas para manipular carne cruda, puedes mantener tu cocina segura y libre de riesgos. Así que, la próxima vez que te prepares para cocinar, recuerda: no laves la carne, ¡simplemente cocínala bien!