El cheesecake frío sin horno es uno de los postres más populares por su textura suave, su sabor fresco y lo sencillo que resulta prepararlo. A diferencia de las tartas horneadas, esta versión combina una base crujiente de galletas con una crema de queso suave que cuaja en el frigorífico.
Es el postre perfecto para celebraciones, cumpleaños, reuniones familiares o simplemente para darte un capricho dulce sin complicarte en la cocina. En esta guía completa aprenderás cómo hacerlo con ingredientes básicos y trucos para que quede cremoso, firme y espectacular, como en una pastelería.

Ingredientes para Cheesecake Frío Sin Horno
Para la base de galletas
- 250 g de galletas tipo María o Digestive
- 120 g de mantequilla derretida
- 1 cucharada de azúcar (opcional)
Para la crema del cheesecake Frío Sin Horno
- 500 g de queso crema (tipo Philadelphia)
- 300 ml de nata para montar (mínimo 35% MG)
- 120 g de azúcar
- 10 g de gelatina en polvo o 6 hojas de gelatina
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Zumo de ½ limón
- Ralladura de limón (opcional)
Para la cobertura (opcional pero recomendada)
- 200 g de mermelada de frutos rojos, fresa o arándanos
- 2 cucharadas de agua
- 1 cucharadita de zumo de limón
Cómo Hacer Cheesecake Frío Sin Horno (Paso a Paso)
Paso 1: Preparar la base de galletas
- Tritura las galletas hasta obtener una textura fina.
- Mezcla con la mantequilla derretida hasta lograr una masa arenosa.
- Cubre el fondo de un molde desmontable (20–22 cm) presionando bien con una cuchara.
- Refrigera 15–20 minutos mientras preparas la crema.
Paso 2: Hidratar y disolver la gelatina
- Si usas gelatina en polvo: mezcla con 4 cucharadas de agua y deja reposar 5 minutos.
- Si usas hojas: hidrátalas 10 minutos en agua fría.
Calienta un poco de nata (2–3 cucharadas) y disuelve la gelatina completamente. Reserva.
Paso 3: Preparar la crema de queso
- Bate el queso crema con el azúcar hasta que quede suave y sin grumos.
- Añade la esencia de vainilla, el zumo de limón y la ralladura si la usas.
- Vierte la gelatina disuelta y mezcla muy bien.
- En otro bol, monta la nata hasta que quede semimontada.
- Incorpórala a la mezcla con movimientos envolventes para no perder aire.
Paso 4: Montar el cheesecake
- Saca la base de galletas del frigorífico.
- Vierte cuidadosamente la crema de queso encima.
- Alisa la superficie con una espátula.
- Refrigera al menos 4–6 horas (idealmente toda la noche para mejor textura).
Paso 5: Preparar la cobertura
- Calienta la mermelada con el agua y el limón.
- Mezcla hasta obtener una salsa suave.
- Deja templar y vierte sobre el cheesecake frío ya cuajado.
- Refrigera 30 minutos más antes de desmoldar.
Consejos para un Cheesecake Frío Perfecto
- Usa queso crema a temperatura ambiente para evitar grumos.
- No batas en exceso la nata para que no se corte.
- La gelatina es esencial para que quede firme.
- Si quieres un cheesecake más ligero, usa yogur griego en lugar de parte del queso crema.
- Para un extra de sabor, añade 2 cucharadas de chocolate blanco derretido a la mezcla.
Variaciones Deliciosas del Cheesecake Frío Sin Horno
- Cheesecake de Oreo: sustituye las galletas por Oreo trituradas.
- Cheesecake de Nutella: añade 3 cucharadas de Nutella a la crema.
- Cheesecake de limón: aumenta el zumo a 1 limón completo.
- Cheesecake de frutos rojos frescos: incorpora frutos rojos enteros en el interior.
Cómo Servir el Cheesecake Frío
- Perfecto con un café o té.
- Ideal para cumpleaños, meriendas y celebraciones.
- Puedes servirlo en vasitos individuales para una presentación elegante.
Cómo Conservar el Cheesecake Sin Horno
- En nevera: hasta 4 días cubierto con film.
- En congelador: hasta 2 meses (sin la cobertura).
- Para descongelar: pásalo a la nevera 6 horas antes de servir.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer cheesecake frío sin gelatina?
Sí, pero quedará menos firme. Usa nata muy bien montada para mejorar la textura.
¿Puedo sustituir el queso crema?
Puedes usar mascarpone o una mezcla con yogur griego.
¿Qué moldes son mejores?
Los desmontables de 20 cm son ideales para un cheesecake alto y bonito.
¿La cobertura es obligatoria?
No, pero le da color, sabor y un acabado más profesional.